1827

(APROXIMADAMENTE)

 

 

A MARGARET

 

  ¿Cómo esta infame rebelión te sedujo,
a ti, el más puro manantial de inmaculada belleza?
¿Qué, expulsaste a la fiel sabiduría, y preferiste
sórdida sensatez a la noble poesía?
¿Escribir? ¿Emborronar? ¿Un disparate… y se acabó?
No voy a escribir sobre este discurso,
porque de humanos escribir es, y divinal, abstenerse.

 

[A OCTAVIA]

 

  Cuando perspicacia, vino y amigos se reúnen,
y entre risas la divertida hora coronan,
en vano intento buscar tu olvido,
y aunque mi corazón confiese tu influencia,
entonces, tiernamente siéntome perturbado.
Pero, Octavia, no intentes robarme
mi corazón ya apaciguado de su dolor,
porque la plañidera esperanza que palpitante encierra,
harás que estalle por ti.