1829

(APROXIMADAMENTE)

 

[SOLO]

  Nunca fui desde mi niñez
como otros fueron; y no vi jamás
como otros vieron; nunca bebí mis pasiones
en un manantial común,
ni tampoco bebí de la misma fuente
mi dolor, ni despertar pudo mi corazón
a la alegría de la realidad melódica,
y todo cuanto amé, lo amé yo solo.
Entonces, en mi niñez, en la alborada
de la más tormentosa vida, arranqué
de las profundidades del bien y del mal
el misterio que todavía me encadena
al torrente, o a la fuente,
al rojo acantilado de la montaña,
al sol que en torno a mí reverbera
con su matiz de oro otoñal,
al celeste relámpago
cruzándome con su descarga,
al trueno, y a la tempestad,
y a la nube que adquirió la figura
(cuando el resto del Cielo era azul)
de un demonio ante mis ojos.

 

[UN ACRÓSTICO]

  Elizabeth, fútil es que digas “No amo”, si lo expresas,
lo sugieres tan dulcemente;
inválidas son esas palabras tuyas o de L. E. L., que te obliga
Zantipa o Jantipa, con su incómodo ingenio a decirlas.
¡Ah! Si de tu corazón ese lenguaje
brota, susúrralo menos gentilmente… y cierra los ojos.
Endimión, oh recuerda, cuando procuró la Luna
traerle alivio a su amor, sanado fue de su locura
humoral, su orgullo y su pasión… porque murió.

 

ELIZABETH

  Elizabeth, sin duda es más apropiado
(lógico y de sentido común)
que en tu álbum escríbase primero el nombre tuyo,
a despecho de Zenón y de otros sabios;
y tengo yo sobradas razones para hacerlo,
además de mi innato espíritu de contradicción;
cada poeta, si es poeta, al perseguir
a las musas por las enramadas de la ficción, o de la verdad,
escasamente medita en su atributo,
porque nada ha leído, menos ha escrito; en suma, es un idiota
sin alma, ni sentido, ni arte,
un perfecto ignorante de un básico precepto
aplicado aun en las tesis del colegio,
y que se llama… olvidé su nombre pagano en griego
(llámese cualquier cosa, su significado es el mismo)
“Escribe siempre las cosas más elevadas en el corazón”.


                                                    

[A ISAAC LEA] 

  Dilema, azar o maldición
fue adoptar la causa para aquello superior o agravante,
y con mi talento y bienes mundanos,
en cuerpo y alma rendirle culto...