1846
 

 

TARJETA EN EL DÍA DE SAN VALENTÍN

 

  Finos trazos en estos versos para ella, cuyos luminosos ojos,
brillantes y expresivos como los gemelos de Leda,
el adorado nombre suyo se descubrirá, que protegido reposa
tranquilo en esta página, y oculto para todo lector.
Lee, y con minuciosidad, este poema porque encierra un tesoro
grandemente bello, un talismán, un amuleto
para suspender del corazón. Estudia bien la métrica,
palabras, las letras mismas. No omitas
algo tan banal que pensar pudieras, a riesgo de extraviarte.
Y en esto gordiano nudo no existe,
que sin la magia de un sable no podrás deshacer,
de ser posible si solo entendieras la trama.
Y sobre la página esta, en que se fijan
tales ojos penetrantes, descansa, digo, más bien perdu,
un muy reconocido nombre con frecuencia pronunciado por poetas
en altos cenáculos, pues el nombre mismo es de poetisa.
Y no obstante que engañan con naturalidad sus letras,
así como el caballero Pinto (Fernando Mendes) lo haría,
siempre un sinónimo moldean de verdad. ¡Mas abandona todo esfuerzo!
Y el acertijo no podrás descifrar, aunque hagas cualquier intento.