APÉNDICE No. 2

EN UN SUEÑO QUE TUVE...

Walt Whitman

          

 

          El genio de Poe se ha conquistado un reconocimiento especial, y yo también he llegado a admitirlo plenamente, y apreciar a ese genio y a él.
           En un sueño que tuve una vez vi un barco en el mar, a medianoche y en plena tormenta. No era un barco muy bien equipado, un vapor majestuoso que navegaba firmemente a través de la tormenta,  pero parecía una de esas soberbias y pequeñas goletas que he visto ancladas con frecuencia, meciéndose con tanto garbo, en las aguas de New York, o remontando el estrecho de Long Island, o bien corriendo sin control con las velas desgarradas y los mástiles rotos a través de la violenta cellisca y los vientos y las olas de la noche. En el puente se hallaba la figura delgada, pequeña, bella, confusa, de un hombre que al parecer gozaba de todo aquel terror y lobreguez, de los cuales era el centro y la víctima. Esa figura de mi sueño fantástico podría representar a Edgar Poe, su espíritu, su destino y sus poemas, ellos también sueños fantásticos. (Parker, 1994, pp. 160-161).